¿Qué se celebra el 21 de junio?

El 21 de junio es un día muy especial para el planeta tierra ya que comienza el solsticio de verano en el hemisferio norte, siendo el día más largo del año. En realidad, no es un día como los demás ya que el hombre, las estrellas y la naturaleza en general celebra una gran fiesta llena de magia y poder.

Al ser el sol nuestra principal fuente de energía y de preservación d la vida, en este día se celebra la maravillosa experiencia de estar en contacto con la naturaleza. En muchos lugares del mundo se realizan celebraciones que permiten el contacto con la ella, tanto así que se realizan actividades relacionadas con el cultivo y la cosecha. De igual manera también se vincula con la celebración de otras fechas importantes como la fiesta de San Juan en Venezuela el 24 de junio o la fiesta pagana que tiene lugar en los países nórdicos en la localidad de Midsummer. En este último lugar se creía que los dioses controlaban el regreso del sol por lo que su celebración causaba mucha expectación entre sus pobladores.

Los solsticios y equinoccios constituyen los cambios de estación durante el año y la manera de sincronizarse con los diferentes ritmos de la naturaleza por lo que su llegada despierta gran interés entre quienes admiran y estudian estos fenómenos naturales.

Tabla de Contenido

  1. Antecedentes del solsticio de verano
  2. Leyendas sobre el solsticio de verano
  3. Una celebración de muchos años de antigüedad
  4. Explicación del solsticio de verano
  5. Conclusión

Antecedentes del solsticio de verano

Muchas son las fiestas paganas que celebraban el 21 de junio. Una de ellas era la festividad del Celta del Beltaine que antiguamente se realizaba cada primero de mayo en honor al dios Belenos. Durante el Beltaine encendían fogatas que eran coronadas con largas pértigas por los asistentes más temerarios. Luego de esto los druidas pasaban el ganado por entre las llamas de las fogatas a fin de purificarlo y protegerlo contra las enfermedades. Hacían peticiones especiales a los dioses rogando que el año fuera más productivo, por lo cual no dudaban en sacrificar alguno de los animales para que sus peticiones fueran escuchadas.

Otro de los antecedentes de tan singular celebración son las fiestas griegas dedicadas al dios Apolo, en las cuales festejaban esta fecha encendiendo grandes hogueras de carácter purificador.

De igual manera, los romanos honraban a la diosa de la guerra Minerva con fiestas de fuego en las que tenían por costumbre saltar tres veces sobre las llamas de fuego. Ya para esa época se le reconocían a las hierbas propiedades medicinales para curar las heridas hechas por las llamas, por lo que no presuponía problema alguno realizar tales actos. Pasado ya el tiempo y con la repetición de estas prácticas, el cristianismo fue experto en transformar estos viejos cultos paganos.

Leyendas sobre el solsticio de verano

Algunas de las leyendas cuentan que hasta los santos aprovechaban la víspera de este día para ir de un lugar a otro de forma milagrosa. En el mundo terrenal, se encuentran muchos casos de abducción bastante misteriosos ya que según la leyenda esa noche es una noche de encantamientos y se dice que se abren las puertas interdimensionales que conducen a sitios enigmáticos.

Según narran estas leyendas también se dice que las hadas y deidades de la naturaleza andan danzando por los campos. Esto se le atribuye al hecho de que los agricultores dan gracias por el verano, sus cosechas y sus frutos ya que disponen de más horas para realizar sus tareas y también para entregarse a la diversión.

De igual manera se dice que es el momento preciso para pedir por la fecundidad de la tierra y de los mismos hombres, quienes comienzan a almacenar alimentos para pasar el otoño y el invierno.

Una celebración de muchos años de antigüedad

Las primeras personas en realizar esta celebración pensaban que el sol no volvería a su esplendor total, pues luego de estas fechas los días solían ser más cortos. Es por ello que las fogatas y ritos de fuego de todas clases se comenzaban en la víspera de verano o el 20 de junio. De esta manera se podía representar el poder del sol y así ayudarle a renovar su energía.

Ya en tiempos postreros, se prendían fogatas en las cimas de las montañas, en la mitad de las calles, a lo largo de los ríos y en frente de las casas. Es así como se organizaban procesiones con antorchas y se echaban ruedas en llamas a rodar colina abajo y a través de los campos. De la misma forma con frecuencia se bailaba alrededor del fuego para recibir purificación y protección de influencias diabólicas y así asegurar el renacimiento del sol.

Génesis de la celebración del solsticio de verano

Los entendidos en la materia aseveran que la celebración comenzó hace 5 mil años cuando nuestros ancestros a quienes les gustaba observar las estrellas, se percataron que en una época especifica del año el sol cambiaba desde una posición perpendicular sobre el trópico de capricornio hasta una perpendicular sobre el trópico de cáncer.

A este cambio de la posición del sol tan extremo se le llamó solsticios de invierno y verano los cuales ocurren los días 21 de diciembre y 21 de junio respectivamente. Estas fechas solo conciernen al hemisferio norte, pues en el hemisferio sur es al contrario. En consecuencia, el día que veremos ponerse al sol más hacia el sur es el 21 de diciembre y el día que lo veremos más hacia el norte es el 21 de junio. Sin embargo, puede ser que en un año especifico caiga un día antes o después como en el caso de los años bisiestos.

Explicación astronómica del solsticio de verano

Astronómicamente hablando, en esta fecha el eje de la tierra está inclinado 23,5 grados hacia el sol, lo que trae como consecuencia que en el hemisferio norte el 21 de junio sea de todos los días del año el más largo. Hay dos momentos durante el año en que la distancia angular del sol con relación al ecuador celeste de la tierra es máxima. A esos momentos se le llama solsticios de verano y de invierno y al de verano se le considera el gran momento solar ya que a partir de ese punto comienza a declinar.

En la mitología griega se les llamaba a los solsticios puertas. Una de ellas es la puerta de los hombres, que de acuerdo a los credos helénicos, correspondía al solsticio de verano, es decir, del 21 al 22 de junio y la otra puerta era la puerta de los dioses del solsticio de invierno del 21 al 22 de diciembre.

Conclusión

Es interesante saber lo que este tipo de fenómenos significa para los seres humanos más allá de las creencias paganas a los que están asociados. La naturaleza en sus perfectas formas hace posible que por medio de estos fenómenos se pueda considerar qué días del año son más largos y cuál es el origen de ello. Todos los seres vivos tienen ciclos biológicos ligados estrechamente a la naturaleza. El solsticio de verano permite tener el día más largo de año y marca el comienzo de una estación de especiales características para los seres humanos. Gracias a este alargamiento en las horas del día 21 de junio de cada año podemos saber de manera expedita cuando comienza una nueva estación y así prepararnos para sincronizar nuestras actividades con ella.