Festividad de San Pedro y San Pablo

El día 29 de junio de cada año, la santa iglesia católica celebra el Día de San Pedro y San Pablo. Una leyenda relata que San Agustín de Hipona manifestó que eran “uno solo”. Estos dos personajes bíblicos fueron martirizados en la ciudad de Roma. De igual manera Simón Pedro y Saulo de Tarso fueron los precursores de la iglesia cristiana en Roma, por lo que la iglesia católica considera que ellos dos son todo el evangelio de Cristo.

Así mismo los considera como un nuevo modo de ser hermanos, vivido según el evangelio. Esta celebración recuerda que Pedro fue elegido por Cristo para ser cabeza de su iglesia tal como lo dice Mateo 16:18 y que San Pablo fue la columna espiritual de la iglesia al ser conquistado por la gracia divina en el camino de Damasco y pasó de perseguidor de los cristianos a convertirse en apóstol de los gentiles. Luego de esto se entregó por completo a la causa del evangelio.

Ambos sufrieron persecuciones en su vida por anunciar el evangelio de Jesucristo. Estas persecuciones finalmente tuvieron desenlaces fatales al terminar San Pedro crucificado y San Pablo decapitado durante el gobierno del emperador romano Nerón en el año 68 D.C. Según la iglesia católica el Papa es el sucesor de Pedro, quien es el principio y fundamento perpetuo y visible de unidad, tanto de los obispos como de los fieles.

La solemnidad de San Pedro y San Pablo nos invita a renovar nuestra adhesión incondicional al  vicario de Cristo sobre la tierra, el Papa. Ambos fueron una pieza fundamental para el avance del cristianismo desde Jerusalén.

Celebraciones locales

En muchas partes del mundo se celebra el Día de San Pedro y San Pablo como un día de grandes fiestas y algarabía.  Es así como por ejemplo que en Venezuela se celebra esta fecha y se le denomina “La Parranda de San Pedro” festividad proclamada por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad el 5 de diciembre de 2013.

Tiene su origen en épocas de la colonia en la que se dice que una mujer esclava de nombre María Ignacia viendo que su hija Rosa Ignacia no se curaba de una fiebre muy elevada le imploró a San Pedro que la curara y si así lo hacía, ella le prometía bailarle y cantarle todos los 29 de junio.

Efectivamente su hija sanó y la noticia de la promesa que había hecho esta mujer se propagó por toda la zona. Los demás esclavos resolvieron acompañarle en sus bailes y cantos por las calles del pueblo.

Con el pasar del tiempo luego que María Ignacia muere para dar continuidad a su promesa, su marido decidió vestirse con sus ropas y rellenar su abdomen con trapos para fingir un embarazo. Es así como también toma una muñeca en sus brazos para fingir como si fuera su hija Rosa Ignacia y también toma a sus dos hijos varones. La presencia de estos dos últimos hijos es de carácter simbólico ya que se interpreta que era la forma de unir a los Liberales y Conservadores que realizaron un acuerdo para no politizar la celebración de estas fiestas.

De esta manera durante siglos se lleva a cabo estas fiestas, las cuales comienzan el 28 de junio con un velorio o vigilia en la cual se le canta y se le baila a la imagen del santo.

Es entonces como el 29 de junio se celebra la solemnidad de San Pedro y San Pablo. Este día es en que se manifiestan las creencias cristianas de los dos más grandes y  famosos apóstoles que inmolaron sus vidas por el evangelio.

En otras partes del mundo se celebra también esta fecha como en Colombia, España y Perú. En este último país es un feriado no laborable y se celebra con muchas manifestaciones religiosas y de devoción en el país entero. Las manifestaciones de celebración aunque diferentes en la forma son iguales en el fondo en casi todos los países cristianos.

Razones por la que se honran a ambos santos en la misma fecha

 1.- Los dos son fundadores de la Iglesia en Roma

Según el texto bíblico Jesús dijo: “Tu eres Pedro y sobre esta roca edificaré mi iglesia” con estas memorables palabras Pedro pasó a ser “la roca” de la iglesia y se responsabilizó a apaciguar las ovejas del Señor a pesar del ser el humano débil que era. Después de la resurrección y subida al cielo de Jesús, Pedro asumió ser la cabeza de la iglesia. Allí pudo dirigir a los apóstoles y se aseguró que los discípulos pudieran mantener viva la llama de la fe.

Por su parte Pablo también conocido como Saulo de Tarso continuó hacia Damasco donde se le bautizó y recobró la vista. Se le colocó el nombre de  apóstol de los gentiles y pasó su vida entera a partir de allí proclamando el evangelio sin descansar a todas las naciones. Ya presintiendo su muerte escribe a Timoteo: “He peleado la buena batalla” Por eso el Señor le ha otorgado una corona de gloria y lo ha puesto al igual que a Pedro como columna espiritual de la iglesia, según manifestó el Papa Emérito Benedicto XVI.

2.- Son Columna principal y de mucha espiritualidad para la iglesia

En el año 2015 el Papa Francisco expresó que San Pablo y San Pedro son nuestra orientación en el camino de la fe. Ellos nos guían hacia Jesús para realizar todo lo que El nos pide. De la misma manera explicó que son una gloriosa herencia para los cristianos.

3.- Son la antítesis de Caín y Abel

Una analogía opuesta con la hermandad entre Caín y Abel se deja de entrever entre estos dos personajes apostólicos. Mientras esta primera pareja de hermanos nos muestra los efectos del pecado, Pedro y Pablo aunque distintos entre sí y sin faltas de diferencias en su relación, constituyen un modo nuevo de hermandad. Un modo genuino hecho realidad gracias al modo auténtico del Evangelio de Jesucristo que cambia vidas y estrecha lazos entre los hijos de Dios aun cuando sean distintos en sus debilidades humanas.